miércoles, 22 de noviembre de 2017

NUEVE EN TINTO



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NUEVE EN TINTO.
(MUJER Y COPA)

Vacío elegante de corte cristalino
frágil sutileza y agudo sonido,
te inclinas y recoges lo que de la vid vino
para despertarme el alma y la libido.

Reposas tus piernas sobre tus finas paredes,
incitándome a probarte en la noche taciturna,
me doy una pausa a sabiendas de que tus ésteres
harán irresistible arrebatarte piel y fortuna.

Tomándote delicadamente del tallo te agito toda
para robarte después la entrecortada respiración,
Todo en ti bien vale un mayo, invierno y boda
todo porque no me falte tu tribulada inspiración.

Se abre un silencio con un tango en derroche,
tus muslos gitanos entre vapor y tibio me encaletan,
saliva ardiente, cuerpos vencidos y clara la noche
pasiones dementes como estas solo se inventan

Mientras lloras y gimes peleo con mi muerte, aunque sea pequeña,
para que de ti no me quite y nos lleve a los dos juntitos;
Hacemos del tiempo cómplice y testigo al que se le desdeña
porque nos sabemos el uno del otro por siempre unidos.

Relleno por último solo la mitad de tu tímido cáliz
cuidando que no se forme noviembre en luna llena,
la otra mitad la guardo para beberla en Cádiz
el ultimo otoño que nos corra sangre en la vena.


La uva nocturna se hizo grano perfumado dando paso a la veda,
suspendemos la batalla hasta otro día distinto,
recogemos nuestras ropas y el alma que nos queda

para vernos el próximo sábado a las nueve en tinto.

lunes, 31 de julio de 2017

REMEDIO PARA LA INSPIRACIÓN


REMEDIO PARA LA INSPIRACIÓN



Dando vueltas en la silla, con el computador amenazante y presa del bloqueo que produce la falta imaginación y la ausencia de sentimiento, salí desesperado a la calle buscando una bocanada de aire fresco o lo que sea que se respirara en las calles de Guanajuato. 

Cogí camino al centro entre niños que salían de la escuela y sus madres apresuradas por recogerles, empleados que buscaban una banca o sombra decente para el reposo de su comida y buscando la valentía para seguir con la rutina.

Me descubrí ahí, en medio de esa calle que algo tenia de histórica y algo de melancólica, sus muchas canteras le adornaban escondiendo entre sus pliegues alguna alegría o alguna victoria que de tanto ser gritada se impregno en las baldosas que yo le recorría con la indiferencia de quien no sabe el suelo que pisa.

¿Quien anduvo antes que yo este mismo camino?
¿Quién la andará después de mi? ¿Quiénes la estamos recorriendo en este momento?

No es que sea solo las personas quienes le recorren, son sueños, anhelos, tristezas andantes, añoranzas, imaginaciones, ¿Cuántas frustraciones se habrán vivido de esquina a esquina? ¿Cuántas sorpresas y sorprendidos estuvieron o estarán aquí?

¿Cuánto de todo lo que no se ha escrito y que se ha vivido? ¿Cuánto mas de lo mucho por saber?





Los caminos encierran historias que no se conocen y que tan solo podemos imaginar ó que algún afinado escritor puede reproducir, es este suelo un gran receptáculo de emociones y vivencias contenidas paso a paso, uno tras otro, ninguno igual que el siguiente, ni en tiempo, calzado, fuerza o vivencia.

Tendríamos que andar descalzos, a pie desnudo recorrer los caminos y sus calles, solo así sentiríamos del suelo su aspereza, la dureza podría decirnos entonces del carisma e impresión del espacio en el que estamos, caminarla en una fría noche para adivinar la oscuridad que puede contarnos ó una tibia mañana que nos revele las cálidas ilusiones que le pisaron.

Lo descubierto nunca seria lo mismo, pues los mismos paseantes traen consigo cumulo de emociones y vibraciones distintas, ninguna igual a la otra, las calles se convierten así en un impredecible oráculo que descifra según sea también quien le camine.

A nadie le faltaría entonces inspiración, si buscas la tonada perfecta, el enunciado correcto o la idea que te falta, quítate el calzado y anda desnudo, ya te dirán tus pasos el consejo que necesitas y la palabra que buscabas.